Cómo actuamos

Nuestra filosofía: “Cada persona es única y como tal, debe ser tratada de forma única, exclusiva, particular, adaptándonos nosotros a sus necesidades y teniendo en cuenta todas y cada una de las peculiaridades del individuo”.

 

No existen recetas mágicas, ni tratamientos estandarizados para atender a todo el mundo. No existe un libro con todas las respuestas.

 

El trabajo que realizamos es interdisciplinar, lo que implica un esfuerzo de coordinación, intercambio de ideas, trabajo en equipo, empatía y armonía de todos los miembros del equipo entre ellos y con los pacientes que acuden a nosotros buscando esa respuesta, esa receta, esa mano amiga en quién confiar.

 

Todo este trabajo está coordinado desde que el paciente entra por nuestra puerta y nos plantea su necesidad. Para lo cual seguimos los siguientes protocolos:

 

ENTREVISTA INICIAL: cuando una persona entra en nuestro centro, o contacta con nosotros por cualquiera de las vías a su disposición, mantenemos con él una entrevista informal, en la que la directora del centro, les conoce y se presenta. Hablamos sobre qué es lo que necesita, y tras esa charla, se determina qué profesional o profesionales son los que deben realizar una evaluación más pormenorizada, personalizada y exhaustiva que determine cuáles son las necesidades a trabajar.

 

EVALUACIÓN: este proceso puede durar una o varias sesiones de los profesionales que se determinan en la entrevista inicial. En ocasiones los profesionales que realizan la valoración/evaluación cambian en el mismo proceso, puesto que este es un proceso vivo, abierto, que nos da información constantemente y por tanto puede variar las conclusiones iniciales del proceso.

Tras terminar este proceso se realiza un informe de evaluación o diagnóstico (según el caso) que se entregará a la familia o interesado, en visita concertada en la que se le explicarán las conclusiones de la evaluación y se plantearán las estrategias a seguir en cada caso, los profesionales que trabajarán y se implicarán directa e indirectamente con el paciente.

 

TRATAMIENTO: cada persona tendrá un tratamiento diferenciado atendiendo a la evaluación y diagnóstico realizado que variará en sus características, número de sesiones, temporalidad (varias sesiones semanales, semanal, quincenal, mensual, etc), seguimiento, materiales utilizados, profesionales implicados, etc. El tratamiento no sólo se realizará de manera interdisciplinar con los miembros del equipo, también se coordinará a través de reuniones e intercambios de información con otros profesionales externos que estén actuando con el paciente, tales como: especialista de audición y lenguaje y pedagogía terapéutica así como orientadores de los centros escolares, otorrinolaringólogo, psiquiatra, neurólogo, médico de atención primaria, dentista/ortodentista, etc.

 

SEGUIMIENTO: todo tratamiento lleva implícito un seguimiento, acorde a las necesidades que se planteen, dando respuesta a los posibles cambios que puedan surgir en el mismo. Periódicamente se realizarán informaciones verbales o por escrito (según el caso) a las familias, atendiendo a la necesidad del caso, a la demanda de información de las familias, y las distintas variables que puedan aparecer en la vida de la persona.

Podrían plantearse cambios en la temporalidad, materiales, número de sesiones o la idoneidad de modificar los objetivos a tratar.
Se propondrán y derivarán, si fuese necesario, diferentes intervenciones a otros profesionales, bien del centro o externos, siempre que se considere que realmente es preciso para la total recuperación del individuo.

 

FINALIZACIÓN DEL TRATAMIENTO: El paciente y su familia siempre estarán informados de la evolución del mismo. Una vez los objetivos que se plantearon en la evaluación se hayan conseguido, se dará el alta en el tratamiento. En aquellos casos en los que la enfermedad no permita el alta, tales como enfermedades neurodegenerativas, la evolución debe plantearse con diferentes objetivos a cumplir, tras los cuales siempre se planteará a la familia la opción más adecuada para el paciente, de forma que no le suponga un agotamiento ni hastío de la terapia pero de manera que se garantice la calidad de vida del individuo.